EL PRESENTE CERCANO
Lo que alejó a tantas personas en otros tiempos, ahora atrae llenando de admiración y curiosidad. La sierra, antes dura y fría es ahora una vista espectacular. Los caminos, antes embarrados son ahora maravillosos lugares de paseo. Existe el gusto por lo rural, por el turismo medioambiental.
En esta ocasión, el causante de la migración es positivo; la tranquilidad que se respira, las noches estrelladas, la arquitectura típica, los monumentos naturales, la pasión de disfrutar de la naturaleza, todo esto tiene un efecto llamada en las gentes deseosas de paz y descanso.
EL FUTURO
Lo que tanto trabajo y sacrificio costó mantener a nuestros antepasados merece ser respetado y cuidado, para que nuestros hijos, nuestros nietos, puedan disfrutar, vivir y crecer en contacto con la naturaleza.
EL PASADO
Hace muchos años, las nevadas invernales cubrían los caminos de tierra. Ver el amanecer no era un gusto sino una necesidad para comer. Las gentes del pueblo de Truchillas trataban de sobrevivir, pastoreando por la sierra, trabajando la tierra, luchando por salir adelante. De hecho, hasta hace pocas décadas, vivir aquí no era fácil.
Mientras las ciudades crecían, mientras las industrias rurales vivificaban las regiones deprimidas, mientras las vías de comunicación se extendían, Cabrera, se mantenía anclada en el pasado. Sin poder mejorar su calidad de vida, muchos paisanos se vieron obligados a emigrar, abandonaron la tierra en la que nacieron para poder vivir.
Hoy han regresado ell@s y/o sus descendientes y disfrutan viviendo en uno de los parajes más bellos de nuestra geografía.






